Ganaron Los Pumas 30 a 15 sobre Irlanda
Argentina ganó el bueno y quedó 2-1 en clásicos mundialistas. Se vuelven a Dublín con el trébol roto.
tomado de ole.com.ar
Del 2003 casi ni se van a acordar. Hace cuatro años, Los Pumas eran eliminados por Irlanda, en el último partido de la zona por el Mundial de Australia, por 16-15. Pero la vida da revancha, y no es cuento. Siete de los que vivieron la frustración en el estadio de Adelaida se vengaron en el Parque de los Príncipes. ¡Y cómo la disfrutaron! Pero no sólo Scelzo, Nacho Lobbe, Ostiglia, Longo, Pichot, Felipe y Corleto. Los otros, contagiados, también tomaron champán. Y del mejor. Porque, además —objetivo principal—, ganaron el grupo de la muerte con cuatro victorias. Mandaron a Francia al matadero, a jugar cuartos con los All Blacks en Cardiff. Y a los irlandeses a... ahogar las penas con cerveza en Dublín.
A propósito: ¡cómo chupan los muchachos éstos! Tremendo cómo los irlandeses le dan a la birra. Antes del partido, una fiesta entre mayoría de camisetas verdes y, un poco menos, celestes y blancas. Todos cantando juntos, a los abrazos. Ninguna piña, ninguna palabra de más. Lo que se esperaba y se dio. Lo mismo que en la cancha, más allá de algún "se van para Irlanda...". Y ya se sabe cómo termina.
Seguimos. Los que nos acordamos y vivimos la histórica victoria del Mundial 99, en este mismo país (¿trae suerte Francia?), en unos playoffs en Lens, comparamos y sacamos diferencias. Aquella vez, Los Pumas eran punto. Los irlandeses, de tan confiados, habían preparado un agasajo en Dublín, justo en el hotel que Los Pumas ocuparon en cuartos de final, después de ganarles. Ayer, no. Irlanda tenía que ganar y anotar cuatro tries para empezar a pensar en clasificarse. Imposible. Tampoco se vivió esa angustia, ese pedir la hora permanente. Desde la cancha, Los Pumas transmitían seguridad, manejaban los ritmos. Al paso, para no entrar en la velocidad que les convenía a ellos. Salvo cuando Borges y Agulla metieron sexta y apoyaron los tries.
Como siempre, los jugadores se quedaron en la cancha. Como siempre, saludaron a los rivales. Como nunca, festejaron con locura. Pichot los juntó en ronda —incluso a los entrenadores— y dijo que festejaran, pero que hoy ya había que pensar en Escocia. Felipe estaba con su beba, Pichot con sus dos nenas; Ledesma, Todeschini y Nacho Lobbe también festejaban con sus hijos. Parecía un Sub 5 de Pumas: nenes y nenas con la celeste y blanca hasta las rodillas. Corcho Lobbe andaba con una cabeza de goma, tipo del tigre de Kellogg''s, como listo para ir a un baile de disfraces; Corleto, de tanto calambre, tirado; Nacho saludaba a amigos en la tribuna; Ledesma hacía vuelta carnero. "Vamos, Pumas, vamos...", cantaban los 10.000 argentinos. Saltaban, se empujaban, apretaban los puños... Hasta Loffreda había bajado al campo (ve los partidos desde la tribuna) y festejaba con sus colaboradores. Seguía aplaudiendo el gran Jonah Lomu, como lo había hecho durante el partido, con cara de sorprendido por el nivel Puma.
Se le había ganado a Irlanda. ¡Irlanda! El cuco. Qué alivio... Ah, y ahora se equiparó el historial: 7-1-7. Pero en mundiales vamos 2-1. Otro ah, sobre mundiales: qué lejos parecen las épocas de eliminaciones en primera ronda... "Este equipo llegó dos veces a cuartos en ocho años", inflaba el pecho el capitán.
—¿Seguís soñando, como le dijiste a Olé, Agustín?
—Sí, ahora más que nunca.
Pichot le dijo a este diario que soñaba ser campeón. Que nadie lo despierte. A él ni a los 29 compañeros. Se viene una Escocia accesible (accesible, no fácil), y hay chances de pasar a semi por primera vez.
Que sueñen con los angelitos, Pumas...
PARIS (ENVIADO ESPECIAL).

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